viernes, 4 de abril de 2014

LA ESTACIÓN INTERNACIONAL (ISS)

La ISS se desplaza cada día sobre nuestros cielos a una altura de unos 400 kilómetros. Su capacidad para reflejar la luz del Sol hace posible que la podamos contemplar fácilmente. Su superficie mayormente acerada la convierte en el segundo objeto más brillante en la noche, después de la Luna y por delante de Venus. Para observarla de la mejor manera posible es necesario que:

La ISS esté iluminada por el Sol, es decir, fuera del cono de sombra de la Tierra.
El Sol debe estar a no menos de 10 grados bajo el horizonte o, en otras palabras, debe haberse puesto por lo menos 40 minutos antes o deben faltar más de 40 minutos para que salga.
En su paso, la ISS debe elevarse más de 5 grados sobre el horizonte. A menos de 5 grados no es visible por la distorsión que genera la atmósfera.


Desde la Tierra vemos la ISS como un punto luminoso que se desplaza. Si quieres ver cómo nos ven sus ocupantes, mira el “time lapse” realizado por uno de los astronautas a bordo de la Estación Internacional. Se puede ver perfectamente la fina capa de nuestra atmósfera, las auroras boreales y tormentas. Una preciosidad.

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