domingo, 22 de diciembre de 2013

Contaminación lumínica

Como aficionado a la Astronomía quiero llamar la atención sobre un fenómeno, poco o nada tenido en cuenta, que paulatinamente está contaminando nuestros pueblos y ciudades: LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA.

La contaminación lumínica es el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en partículas del aire por el uso de luminarias inadecuadas y/o excesos de iluminación.  
      
Sus consecuencias más destacables son la agresión al frágil ecosistema nocturno, el derroche de recursos energéticos y de dinero, un sobreconsumo que comporta residuos tóxicos de los que podemos prescindir y la pérdida del cielo estrellado, declarado por la UNESCO patrimonio de las Generaciones Futuras y que es origen de nuestra civilización (mitos, cosmogonía, ciencia, filosofía...)

Si somos capaces de llevar a cabo un buen diseño del alumbrado nocturno de nuestros pueblos y ciudades, contribuiremos en la protección del paisaje y los hábitats; favoreceremos la salud, la privacidad y el descanso; mejoraremos la seguridad vial y ciudadana y el confort visual; y aprovecharemos al máximo la energía.

Evitar la contaminación lumínica NO significa apagar el alumbrado; es iluminar mejor dirigiendo la luz allí donde la necesitamos, el suelo.

En el mes de agosto de 2009, se celebró la XXVII Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (UAI) en Brasil. En ella, se aprobó por unanimidad la Resolución B5 -in Defence of the Night Sky and the Right to Starlight- y creo que es interesante mencionar los cinco puntos de dicha resolución:

1.- Un cielo nocturno sin contaminar que permita el disfrute y la contemplación del firmamento debería ser considerado un derecho ambiental y sociocultural fundamental. Igualmente, la progresiva degradación del cielo nocturno debería ser considerada como una pérdida esencial.

2.- El control, tanto de la iluminación intrusiva como del aumento del brillo nocturno, deberían ser un elemento básico para las políticas de conservación de la naturaleza, ya que éstos tienen impactos adversos en los humanos, vida salvaje, hábitats, ecosistemas y paisajes.

3.- El turismo responsable, en sus muchas formas, debería ser promovido para incluir el cielo nocturno como un recurso para proteger y valorar en todos los destinos.

4.- Se encarece a los miembros de la UAI a tomar todas las medidas necesarias que involucren a las partes relacionadas con la protección del paisaje nocturno para que aumenten la concienciación pública -ya sea a nivel local, regional, nacional o internacional-, sobre los contenidos y objetivos de la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas, en particular la importancia educativa, científica, cultural, de ocio y bienestar de preservar un acceso a un cielo nocturno libre de contaminación para toda la humanidad.

5.- La protección de la calidad astronómica de áreas adecuadas para la observación científica del Universo debería ser tenida en cuenta en el desarrollo y evaluación de las políticas científicas y medioambientales tanto nacionales como internacionales, con un debido respeto a los valores locales culturales y naturales.

Me sentiría enormemente satisfecho si estas líneas sirven para hacernos reflexionar sobre este tipo de CONTAMINACIÓN que cada día avanza sin control alguno ante la indiferencia de la mayoría de las personas e instituciones.

2 comentarios:

  1. A ver si los ingenieros pensantes que hacen los planos de iluminación leen tu artículo y les da por redireccionar bien la luz para que se pueda ver el cielo en la ciudad un poco mejor que lo vemos ahora. De momento lo comparto para que lo lea el mayor número de personas posible. Saludos

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    1. Hola, Inma:

      Hay mucha gente y asociaciones preocupadas y trabajando para minimizarla contaminación lumínica. Todas las actividades que se llevan a cabo tratan de:

      Divulgar el problema, los perjuicios asociados y las soluciones existentes.
      Trabajar con la administraciones para legislar y reducir la contaminación lumínica.
      Denunciar administraciones y empresas que malgastas y abusan de recursos de todos.
      Proponer soluciones y pedir su aplicación.

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